Se acordó en un Simposium Nacional, en el INCIE, en 1976/77, revocar la palabra “guardería”, para empezar a hablar de “Escuela Infantil 0-6”, otro tipo de centro, paidocéntrico, afirmando que se educa , deseduca o maleduca, desde la cuna, y que era necesario legislar a favor de niños y niñas para evitar que las criaturas recibieran un trato no especializado y que se comercializara con los seres humanos en su más tierna infancia, cuando más plásticos son y más les influyen las interacciones con las personas que se ocupan de satisfacer sus necesidades básicas. Ahora, la Consejería de Educación de Madrid, quiere que comulguemos con ruedas de molino y aceptemos lo que rechazamos ya hace 30 años.
En aquellos tiempos, para abrir un centro solo necesitabas licencia municipal de comercio. Como ahora Entrabas a formar parte, de aquel sindicato vertical en la sección de Comercio, en Actividades Diversas. Se creó legislación sanitaria, pero no pasaba la inspección a comprobar el estado de los centros. Como ocurre ahora en tanto local y piso clandestino donde dejan a los niños y niñas porque no hay Escuelas Públicas.
Cuando empecé a trabajar había Guarderías de la Sección Femenina, en las U.V.A.S, Guarderias del INAS y las Guarderías Laborales, que comenzaron en las empresas textiles que por aquel entonces empleaban a muchas mujeres. Todas ellas, a través de Gobernación, recibían algún tipo de subvención. Había unas Orientaciones de la Sección Femenina, acerca de cómo “trabajar” y especificando los puestos de trabajo y sus funciones, escasamente educativas, y más tarde una legislación para las Guarderías Laborales, relativas a obligaciones para acceder a la subvención. La Sección Femenina daba unos cursitos de Aya Puericultora y preparaba para trabajar en casas de postín o en esas Guarderías del INAS.
Además proliferaban locales con el cartel de guardería; en cualquier espacio, podían reunir a un número de niños y niñas que se mantenían allí guardados hasta que sus madres pudieran venir a recogerles. Generalmente eran mujeres con iniciativa que, por diferentes motivos, se autoempleaban y empleaban a otras para tener una fuente de ingresos y acceder a un trabajo que la sociedad no les daba.
También existían Cooperativas de Educadoras/es y/o de familias que con un proyecto educativo propio pretendían ofrecer a niñas y niños una atención educativa adecuada. También los Jardines de Infancia de Cáritas, tenían un planteamiento educativo. En la mayoría de estos centros las condiciones materiales y el presupuesto económico eran muy deficientes. En aquellos Centros en los que el equipo educativo tenía conciencia de su tarea y planificaba su intervención, cambiaron su nombre y se autodenominaron Escuelas Infantiles, pensando que de esa manera la Administración, las familias, la sociedad, irían cayendo en la cuenta que en los Centros creados y diseñados para la Infancia se realiza una tarea educativa que aunque compartida con la familia, de quienes son subsidiarios, requiere de un modelo de intervención profesional, diferente al que ofrece la familia.
La Coordinadora Estatal de Guarderías pasó también a autodenominarse Coordinadora Estatal de Escuelas Infantiles. Se trataba de un movimiento profesional espontáneo que fue capaz de crear una red estatal que permitía conocer, contactar, coordinarte con otros/as profesionales preocupados por la falta de legislación educativa en materia de Educación Infantil. Se creó una situación “de hecho”, aunque no de derecho, por falta de legislación, que fue imponiéndose en las distintas Administraciones Educativas progresivamente. A partir de la implantación de la LOGSE, se ha generalizado el nombre de Escuelas Infantiles. De esa manera y, desde entonces, se designa “guardería” un centro sin garantías educativas, y sin proyecto educativo, que pretende cobrar por el servicio de guardar a menores, antes de seis años, ahora de tres años, supliendo la deficiencia de la Administración. Empresas privadas que contratan personal sin especialización, se ofrecen horarios amplios, espacios inadecuados, y, se come comida servida por un catering o se calienta la comida que cada mamá dejó para su bebé. Centros a los que no acude ningún inspector/a. Más o menos lo que propone la Comunidad de Madrid y según prometió Rajoy.
En aquellos tiempos, para abrir un centro solo necesitabas licencia municipal de comercio. Como ahora Entrabas a formar parte, de aquel sindicato vertical en la sección de Comercio, en Actividades Diversas. Se creó legislación sanitaria, pero no pasaba la inspección a comprobar el estado de los centros. Como ocurre ahora en tanto local y piso clandestino donde dejan a los niños y niñas porque no hay Escuelas Públicas.
Cuando empecé a trabajar había Guarderías de la Sección Femenina, en las U.V.A.S, Guarderias del INAS y las Guarderías Laborales, que comenzaron en las empresas textiles que por aquel entonces empleaban a muchas mujeres. Todas ellas, a través de Gobernación, recibían algún tipo de subvención. Había unas Orientaciones de la Sección Femenina, acerca de cómo “trabajar” y especificando los puestos de trabajo y sus funciones, escasamente educativas, y más tarde una legislación para las Guarderías Laborales, relativas a obligaciones para acceder a la subvención. La Sección Femenina daba unos cursitos de Aya Puericultora y preparaba para trabajar en casas de postín o en esas Guarderías del INAS.
Además proliferaban locales con el cartel de guardería; en cualquier espacio, podían reunir a un número de niños y niñas que se mantenían allí guardados hasta que sus madres pudieran venir a recogerles. Generalmente eran mujeres con iniciativa que, por diferentes motivos, se autoempleaban y empleaban a otras para tener una fuente de ingresos y acceder a un trabajo que la sociedad no les daba.
También existían Cooperativas de Educadoras/es y/o de familias que con un proyecto educativo propio pretendían ofrecer a niñas y niños una atención educativa adecuada. También los Jardines de Infancia de Cáritas, tenían un planteamiento educativo. En la mayoría de estos centros las condiciones materiales y el presupuesto económico eran muy deficientes. En aquellos Centros en los que el equipo educativo tenía conciencia de su tarea y planificaba su intervención, cambiaron su nombre y se autodenominaron Escuelas Infantiles, pensando que de esa manera la Administración, las familias, la sociedad, irían cayendo en la cuenta que en los Centros creados y diseñados para la Infancia se realiza una tarea educativa que aunque compartida con la familia, de quienes son subsidiarios, requiere de un modelo de intervención profesional, diferente al que ofrece la familia.
La Coordinadora Estatal de Guarderías pasó también a autodenominarse Coordinadora Estatal de Escuelas Infantiles. Se trataba de un movimiento profesional espontáneo que fue capaz de crear una red estatal que permitía conocer, contactar, coordinarte con otros/as profesionales preocupados por la falta de legislación educativa en materia de Educación Infantil. Se creó una situación “de hecho”, aunque no de derecho, por falta de legislación, que fue imponiéndose en las distintas Administraciones Educativas progresivamente. A partir de la implantación de la LOGSE, se ha generalizado el nombre de Escuelas Infantiles. De esa manera y, desde entonces, se designa “guardería” un centro sin garantías educativas, y sin proyecto educativo, que pretende cobrar por el servicio de guardar a menores, antes de seis años, ahora de tres años, supliendo la deficiencia de la Administración. Empresas privadas que contratan personal sin especialización, se ofrecen horarios amplios, espacios inadecuados, y, se come comida servida por un catering o se calienta la comida que cada mamá dejó para su bebé. Centros a los que no acude ningún inspector/a. Más o menos lo que propone la Comunidad de Madrid y según prometió Rajoy.
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