La LOGSE dio pie para que se dignificara la atención educativa a niñas y niños menores de seis años. Pero, no nos confundamos, no la inventaron los socialistas como pretenden hacernos creer los del PP, partido en el que algunos altos dignatarios, expresando un resentimiento inaudito, persiguen a los que como profesionales libres optamos en su día por un enfoque constructivista del proceso de enseñanza-aprendizaje, y nos tildan de "secta" y nos alistan en las filas socialistas.
Siento mucha conmiseración por Alicia Delibes, Viceconsejera de Educación de la Comunidad de Madrid, mujer inteligente, pero visceral y poco informada en materia de Reforma Educativa, poco capaz de visualizar los perjuicios que sus comentarios pueden causar a la calidad educativa de nuestro sistema educativo, máxime cuando, además, como ahora ocurre, ostenta el poder y pueden dar pie, sus peregrinas ideas acerca de la profesión de pedagoga/o, a unos Decretos de mínimos y de Currículo como los publicados.
La Convención de Derechos de Niños y Niñas (1989), Delors en el Parlamento Europeo, Mastrich; un compromiso generalizado, nacido de Tblisis (1973) de transformar las escuelas que si no sirven para que los seres humanos seamos un poco más humanos, de poco valdrán; financiación del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Parlamento Europeo, tuvieron como resultado la implantación en España de la LOGSE y, a través de Felipe González, que por ser el presidente electo, le correspondió hacerlo, la propuesta de ese modelo de reforma en la Cumbre Iberoamericana.
Por supuesto, el PP con su peculiar manera de entender España, no querían que fuéramos europeos y tampoco que hiciéramos esta Reforma (1990) de la Escuela española, y se han mostrado en contra, apasionadamente, de la LOGSE. Los que llevados por nuestro espíritu científico y nuestro conocimiento profesional y guiados por nuestro propio y personal código deontológico optamos por un enfoque constructivista somos acusados por peperas renombradas de “creyentes” y de “sectas”, de “apostoles” que obligamos a que otros “crean en la LOGSE” a cambio de sustanciosos beneficios económicos que nos embolsamos dando cursos de formación, y perplejos ante tanta estupidez humana, observamos como por infantilismo político, se puede tirar por la borda un esfuerzo continuado de muchos profesionales con actualización científica y didáctica, que vinimos trabajando por una Escuela Infantil de calidad en España. No dudo que la LOGSE en Educación Secundaria pudiera necesitar muchos retoques, no me meto en ese terreno, prefiero hablar de lo que sé. En materia de Educación Infantil creo que aportó grandes innovaciones y mejoró la práctica.
Gracias al movimiento generado, entre los prácticos, anterior a la Reforma, al masivo apoyo de los profesionales de Educación Infantil en la implantación de la misma, al interés político de la Comunidad cuando recibió las transferencias en materia educativa solo incluyendo la Etapa de Educación Infantil, interés apoyado por recursos económicos y convenios con los Ayuntamientos, la Red pública ha ido creciendo en estos últimos treinta años.
Sin embargo, la Administración Educativa no ha inspeccionado ni prohibido abrir centros que no sean atendidos por personal especializado, que no reúnen los mínimos requeridos, y que pueden funcionar aunque hayan solicitado permiso de apertura como centros educativos y se les haya denegado.
Conforme las transferencias educativas aumentaron, decayó el interés político por la Primera Infancia, y empezaron a buscarse soluciones más baratas y a tratar de estirar los presupuestos como si fueran chicle.
En varias ocasiones hemos tenido ocasión de, con perplejidad, ver como Gobiernos de signo neoliberal han intentado romper la unidad de la Etapa Educación Infantil, no solo a nivel espacial como venía ocurriendo por criterios económicos, sino, además, han tratado de desposeer al Primer Ciclo de su carácter de Educación Inicial, volviendo a esa fórmula antigua y transnochada de Educación Preescolar propia de los años setenta. La LOCE era una ley vergonzosa que creó mucha desorientación en el Sector y que dio pie a que Asuntos Sociales y Familia legislase en materia que correspondía a la Consejería de Educación. La educación infantil es un derecho de niños y niñas, tiene que ser Educación quien controle.
La LOGSE daba pie para que se montase un circo como el actual, la LOE ha hecho delegación de las funciones del Gobierno de la Nación en las Comunidades, y lo que las dos leyes anteriores dejaron hacer ahora ya llega a su límite más vergonzoso con lo decretado en la Comunidad de Madrid.
En muchas Comunidades, hasta ahora, han convivido dos normativas estableciendo distintos requisitos mínimos para los centros reconocidos como docentes, y las que establecía Asuntos Sociales para centros de infancia dedicadas al ocio, la guarda de niños y niñas, ludoteca, etc. contraviniendo la Convención de Derechos de Niños y Niñas, según la cual toda institución que acoge y atiende a niñas y niños tiene que ser un centro educativo atendido por personal especializado, con proyecto educativo y curricular, creado y diseñado para atender a las necesidades y características de las niñas y niños de estas edades.
Ni Educación, ni Asuntos Sociales se han ocupado de inspeccionar los centros, que han podido seguir proliferando sin atender ni a leyes educativas ni a leyes de asuntos sociales, como simples comercios que venden cuidados a hijas e hijos de madres y padres agobiados que no obtienen plaza en centros públicos insuficientes. La incapacidad oficial de dar respuesta a la demanda del 85% de las familias españolas ha dado lugar a la creación de franquicias y de pisos patera donde niños y niñas navegan hasta la orilla de la escuela “obligatoria”, cuidados por un personal mal pagado con el consentimiento de los sindicatos que van firmando Convenios Colectivos para este tipo de centros con condiciones indignas y muy diferenciadas de las existentes en los otros centros educativos.
Siento mucha conmiseración por Alicia Delibes, Viceconsejera de Educación de la Comunidad de Madrid, mujer inteligente, pero visceral y poco informada en materia de Reforma Educativa, poco capaz de visualizar los perjuicios que sus comentarios pueden causar a la calidad educativa de nuestro sistema educativo, máxime cuando, además, como ahora ocurre, ostenta el poder y pueden dar pie, sus peregrinas ideas acerca de la profesión de pedagoga/o, a unos Decretos de mínimos y de Currículo como los publicados.
La Convención de Derechos de Niños y Niñas (1989), Delors en el Parlamento Europeo, Mastrich; un compromiso generalizado, nacido de Tblisis (1973) de transformar las escuelas que si no sirven para que los seres humanos seamos un poco más humanos, de poco valdrán; financiación del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Parlamento Europeo, tuvieron como resultado la implantación en España de la LOGSE y, a través de Felipe González, que por ser el presidente electo, le correspondió hacerlo, la propuesta de ese modelo de reforma en la Cumbre Iberoamericana.
Por supuesto, el PP con su peculiar manera de entender España, no querían que fuéramos europeos y tampoco que hiciéramos esta Reforma (1990) de la Escuela española, y se han mostrado en contra, apasionadamente, de la LOGSE. Los que llevados por nuestro espíritu científico y nuestro conocimiento profesional y guiados por nuestro propio y personal código deontológico optamos por un enfoque constructivista somos acusados por peperas renombradas de “creyentes” y de “sectas”, de “apostoles” que obligamos a que otros “crean en la LOGSE” a cambio de sustanciosos beneficios económicos que nos embolsamos dando cursos de formación, y perplejos ante tanta estupidez humana, observamos como por infantilismo político, se puede tirar por la borda un esfuerzo continuado de muchos profesionales con actualización científica y didáctica, que vinimos trabajando por una Escuela Infantil de calidad en España. No dudo que la LOGSE en Educación Secundaria pudiera necesitar muchos retoques, no me meto en ese terreno, prefiero hablar de lo que sé. En materia de Educación Infantil creo que aportó grandes innovaciones y mejoró la práctica.
Gracias al movimiento generado, entre los prácticos, anterior a la Reforma, al masivo apoyo de los profesionales de Educación Infantil en la implantación de la misma, al interés político de la Comunidad cuando recibió las transferencias en materia educativa solo incluyendo la Etapa de Educación Infantil, interés apoyado por recursos económicos y convenios con los Ayuntamientos, la Red pública ha ido creciendo en estos últimos treinta años.
Sin embargo, la Administración Educativa no ha inspeccionado ni prohibido abrir centros que no sean atendidos por personal especializado, que no reúnen los mínimos requeridos, y que pueden funcionar aunque hayan solicitado permiso de apertura como centros educativos y se les haya denegado.
Conforme las transferencias educativas aumentaron, decayó el interés político por la Primera Infancia, y empezaron a buscarse soluciones más baratas y a tratar de estirar los presupuestos como si fueran chicle.
En varias ocasiones hemos tenido ocasión de, con perplejidad, ver como Gobiernos de signo neoliberal han intentado romper la unidad de la Etapa Educación Infantil, no solo a nivel espacial como venía ocurriendo por criterios económicos, sino, además, han tratado de desposeer al Primer Ciclo de su carácter de Educación Inicial, volviendo a esa fórmula antigua y transnochada de Educación Preescolar propia de los años setenta. La LOCE era una ley vergonzosa que creó mucha desorientación en el Sector y que dio pie a que Asuntos Sociales y Familia legislase en materia que correspondía a la Consejería de Educación. La educación infantil es un derecho de niños y niñas, tiene que ser Educación quien controle.
La LOGSE daba pie para que se montase un circo como el actual, la LOE ha hecho delegación de las funciones del Gobierno de la Nación en las Comunidades, y lo que las dos leyes anteriores dejaron hacer ahora ya llega a su límite más vergonzoso con lo decretado en la Comunidad de Madrid.
En muchas Comunidades, hasta ahora, han convivido dos normativas estableciendo distintos requisitos mínimos para los centros reconocidos como docentes, y las que establecía Asuntos Sociales para centros de infancia dedicadas al ocio, la guarda de niños y niñas, ludoteca, etc. contraviniendo la Convención de Derechos de Niños y Niñas, según la cual toda institución que acoge y atiende a niñas y niños tiene que ser un centro educativo atendido por personal especializado, con proyecto educativo y curricular, creado y diseñado para atender a las necesidades y características de las niñas y niños de estas edades.
Ni Educación, ni Asuntos Sociales se han ocupado de inspeccionar los centros, que han podido seguir proliferando sin atender ni a leyes educativas ni a leyes de asuntos sociales, como simples comercios que venden cuidados a hijas e hijos de madres y padres agobiados que no obtienen plaza en centros públicos insuficientes. La incapacidad oficial de dar respuesta a la demanda del 85% de las familias españolas ha dado lugar a la creación de franquicias y de pisos patera donde niños y niñas navegan hasta la orilla de la escuela “obligatoria”, cuidados por un personal mal pagado con el consentimiento de los sindicatos que van firmando Convenios Colectivos para este tipo de centros con condiciones indignas y muy diferenciadas de las existentes en los otros centros educativos.
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