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¡No nos engañemos!

Muchas habéis nacido y/o crecido en democracia. Nosotras, las abuelas de la Educación Infantil, y a la fuerza lo aprendimos, sabemos que no hay libertad ni derecho individual que puedas conseguir sin asociarte con otros. Valoramos y reconocemos la fuerza de los movimientos espontáneos, los buenos resultados de la cooperación y la colaboración a favor de proyectos solidarios. Niñas y niños sin voz, nos necesitan. Somos las/los guardianes de sus Derechos.

Asistes a las concentraciones ante las puertas de la Consejería de Educación, pero dudas, si seremos capaces de expresar y comunicar, a la ciudadanía, la grave preocupación que nos acompaña y conseguiremos que reaccionen las autoridades y se retire ese Decreto. Nos sorprende que la “justicia” impida parar los pies a un Gobierno cuando atropella los Derechos de Niñas y Niños. En esta democracia “delegada” nos sentimos amordazados, impotentes. Quizá seamos ilusas pensando que hoy podremos conseguir lo que antes conseguimos y hoy nos quieren quitar.
Las más viejas, sabemos que con paciencia infinita, sin triunfalismos, con la humildad del erre que erre hemos conseguido juntas, un respeto a la infancia y a sus derechos, no generalizado pero si efectivo en la Red Pública de Escuelas Infantiles y Casas de Niños de Madrid, cuando las “autoridades” quisieron, o les vino bien, escuchar a los expertos y las Escuelas alcanzaron una calidad por la que recibió la Comunidad felicitaciones de Europa. No nos ha regalado Papá Estado nada de lo que hemos conseguido en nuestra lucha a favor de las niñas y los niños. Lo que una vez sucedió, puede volver a ocurrir.
Ellos tienen el poder político, y nosotras el saber que nos presta un amor incondicional a las criaturas humanas. Se creen que pueden engañar a las familias con cheques y plazas indignas. Nosotras podemos explicar, a las familias y a la ciudadanía, la situación desde el punto de vista del bienestar infantil y de los derechos que por su dignidad tienen las niñas y niños menores de seis años.
Las niñas y niños son frágiles, plásticos, pero tan capaces, que han despertado nuestra sensibilidad ética y vamos a extremar los cuidados, la delicadeza, nuestra inteligencia y no vamos a consentir que la Administración haga oídos sordos a nuestras peticiones y no regule el cuidado, y la educación, de los más pequeños como debe hacerlo.
Somos más fuertes de lo que pudieran creer, por eso, !vamos a desenmascarar a los que legislan sin legitimidad, con un desprecio enorme hacia las necesidades infantiles, a espaldas de los especialistas, de los profesionales¡

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