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¡No nos engañen más!

Al escuchar, en la campaña electoral 2008, a Zapatero y Rajoy, hablar de “guardería” y no de Escuelas Infantiles, prometer trescientas, cuatrocientas mil plazas en vez de puestos escolares, pensamos que fallaba la memoria histórica, y que estos señores nos desvalorizan y ningunean, y ambos ignoran u obvian interesadamente, el progreso de la educación y la reforma de las Escuelas los últimos treinta años.

¿Se han puesto de acuerdo para salir del paso con Guarderías Laborales?

Las Guarderías Laborales fracasaron desde el punto de vista educativo. El espacio no es nunca el adecuado; la integración de niños y niñas con necesidades educativas especiales, imposible; se impide la inserción en el medio natural del niño, se rompen los vínculos que puede establecer la criatura con sus vecinos; no se facilita el descubrimiento del medio físico y social que necesitan niños y niñas en una etapa exploratoria de experiencias de primera mano, negándole los recursos socionaturales y culturales del entorno en el que vive su familia y en el que va a crecer y vivir los años siguientes.
No es apropiado para un niño/a menor de tres años levantarse tan temprano para ir en transporte público o privado, hasta la otra punta, compartiendo el stress con su mamá o con su papá, y otros tantos miles de ciudadanos y ciudadanas que se desplazan a sus lugares de trabajo. No es sano para un niño/a pasar fuera del hogar tantas horas como pasan sus familiares, que teniendo al niño en el trabajo, podrán aumentar sus horarios, sin problemas para conciliar vida familiar y vida laboral. Pero el entorno laboral no es el apropiado para la infancia, y el trabajo esta prohibido en España a los menores de 16 años. Encárguense los empresarios de acordar cómo harán para dar excedencias por crianza, y dejen que los educadores hagamos nuestro trabajo en la escuela. No queremos perder la independencia de la escuela siendo contratados por el mismo patrón que contrata a las madres y/o padres de nuestras criaturas.

El espacio queda reducido a un aula infantil, en la que van a permanecer encerrados tantas horas como dure la jornada laboral de sus padres, que una vez no tienen prisa por ir a recoger a su pequeño/a, es posible que la amplien. En una Escuela disponía, hasta que la Comunidad de Madrid ha decretado borrarlo de un plumazo, de su aula, amplios pasillos y vestíbulo, patio de juego, sala de usos múltiples. Salía para hacer psicomotricidad, participar en talleres, investigar, explorar.

A solas, con el grupo de niñas y niños, la educadora no podrá realizar una acción educativa. La investigación educativa ha probado que un centro infantil debe cumplir ciertos requisitos, el número de alumnos total en torno a 100, agrupamientos por edades que faciliten una atención individualizada, un respeto a los ritmos individuales, pequeños grupos atendidos por una pareja pedagógica. No puede una persona sola hacerse cargo de un grupo de niñas y niños menores de tres años, es de sentido común que el cuidado y el respeto a la vida de cada uno de ellos reclama una atención muy cuidadosa que solo una persona no puede asegurar. Educar es una tarea compartida, pero no solo con la familia.

El/la educador/a infantil tiene que realizar su tarea en equipo, con apoyo de equipos multiprofesionales de atención temprana, en estrecha colaboración con las familias. Pero con la intención de educar a cada niña, a cada niño, por eso se organizan los horarios respetando los ritmos individuales, los espacios y materiales para propiciar el desarrollo, la investigación infantil, el juego, el aprendizaje, y educa no en su casa, sino en un espacio especialmente diseñado para atender a las necesidades y características infantiles, sin barreras, adecuado a su nivel de desarrollo. La educadora es una pieza más en un engranaje, trabaja con otras compañeras en equipo, bajo una dirección pedagógica, realiza un trabajo de coordinación pedagógica, y recibe el apoyo de equipos multiprofesionales de atención temprana que permiten detectar los problemas del desarrollo en unos primeros momentos en los que el tratamiento tiene una mayor eficacia.

¿Quién va a apoyar a la educadora en el aula de su empresa?¿el gerente?¿el jefe de personal?¿el enlace sindical?¿el contable?¿la auxiliar administrativa?, ¿esa a la que le gustan tanto los niños?. Llegaran las mamás y papás y notaran la diferencia en el clima que respiran en sus despachos y naves y la calidez y serenidad del aula infantil, y pensarán que eso ya es prueba de que funciona bien, sin caer en la cuenta de lo mal que funciona la vida cotidiana en su lugar de trabajo y la competitividad y acoso imperante. Llegarán las mamás y papás y se pondrán muy contentos los críos, y ellos también. Dejarán las mamás y papás a sus pequeños cada mañana y verán que poco a poco se quedan contentos, y se quedarán tranquilos. No nos hagan llorar, por favor.

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