Las/os profesionales que veníamos trabajando en Guarderías en el Madrid de los sesenta y setenta, reivindicábamos que se reconociera nuestra tarea educativa, que se acreditara, que nos dieran formación permanente. Empezaron a funcionar los Movimientos de Renovación y las Escuelas de Verano satisfaciendo la demanda de los prácticos. En los años 80 la Comunidad de Madrid puso en marcha la Escuela de Educadores del Valle y fue pionera en el Plan de Habilitación del personal que atendía a niñas y niños de menos de seis años. El Plan se extendió al resto de Comunidades a lo largo de los años noventa.
La Comunidad de Madrid se hizo cargo de unas guarderías laborales, del INAS, de la Sección Femenina, de Cáricas, de cooperativas de padres y madres o/y de educadores. Habilitó y formó a las cuidadoras y estableció un plan de formación permanente para que su actualización científico y didáctica elevará la calidad de los centros. Mejoró las instalaciones y las dotaciones.. Hizo un convenio con los Ayuntamientos para dotar a nuestros pueblos y barrios de Escuelas Infantiles. Creó más escuelas y las primeras Casas de Niños . Se facilitó un apoyo a través de los Equipos de Atención Temprana con el fin de diagnosticar y atender desde el primer momento a las necesidades educativas especiales de nuestra infancia. Se apoyó a los Centros para que elaborasen comunitariamente sus Proyectos Educativos. Se apoyó a los Claustros en la elaboración de Proyectos Curriculares. La directora general era licenciada en historia, pero supo escuchar las demandas y sugerencias del sector, se buscó el apoyo de una excelente especialista, Maria Antonia Fernández, directora del INCIE. Eran tiempos recientes de la Junta Democrática y las/os militantes de partidos no se hacian la guerra, colaboraban, contribuían para crear y mejorar la Red Pública de Escuelas Infantiles y Casas de Niños. Fueron años de ilusión, estudio, reflexión, trabajo colaborativo.
La Comunidad de Madrid ha sido pionera y modelo europeo reconocido en materia de Educación Infantil. Las Escuelas y Casas de Niños de la Red Pública han sido altamente valoradas en Europa. El modelo que han venido desarrollando ha estado apoyado por un enfoque constructivista, una excelente dirección pedagógica, inspección de Escuelas, apoyo de Equipos de Atención Temprana y Formación Permanente del Profesorado.
Muchas escuelas de la Red han desarrollado excelentes procesos de investigación-acción publicados y de reconocida calidad. Se trataba de centros educativos para niños y niñas hasta los 6 años de edad que impartían la etapa completa de Educación Infantil. En el Primer Ciclo atendían al desarrollo del movimiento, el control corporal, las primeras manifestaciones de comunicación y lenguaje, a pautas elementales de convivencia y relación social y al descubrimiento del entorno inmediato. En el Segundo ciclo se procura que el niño/a aprenda a hacer uso del lenguaje, descubra las características físicas y sociales del medio en el que vive, elabore una imagen de si mismo positiva y equilibrada y adquiera los hábitos básicos de comportamiento que le permitan una elemental autonomía personal. Los contenidos educativos de esta etapa se organizan en áreas que se corresponden con ámbitos propios de la experiencia y desarrollo infantiles, siendo abordados a través de actividades globalizadoras de interés y significado para el niño/a. En todas las escuelas se integraban niños y niñas con necesidades educativas especiales que recibían atención psicopedagógica en el marco del currículo y las programaciones de centro y aula. El agrupamiento de edades se hacia teniendo en cuenta la edad. El máximo de plazas por aula era de :
Aula de bebés: 8 plazas
Aula de 1-2 años: 12 plazas
Aula de 2-3 años: 16 plazas
Aula de 3-4 años: 20 plazas
Aula de 4-5 años: 25 plazas
Aula de 5-6 años: 25 plazas
Por razones pedagógicas y organizativas podían realizarse agrupaciones heterogéneas. En cada grupo podían integrase niños con necesidades educativas especiales, ocupando dos plazas, originando su incorporación una disminución del número de niños y niñas.
El horario escolar general quedaba comprendido entre las nueve de la mañana y las dieciséis horas y treinta minutos. Se considera horario ampliado en las Escuelas el de siete treinta a nueve horas y de dieciséis a diecisiete treinta horas. La utilización del horario ampliado por parte de los niños exigía de los padres y/o tutores la justificación documental de la necesidad.
El personal encargado de niñas y niños, habilitado y/o en posesión de la diplomatura en magisterio (especialidad Educación Infantil), el ciclo formativo superior Educación Infantil, o técnico Jardines de Infancia, accedía a su puesto mediante Oposiciones que se convocaban regularmente, y las retribuciones que recibían eran superiores a las que Convenios Colectivos de enseñanza privada, concertada o privada, ofrecían por el mismo trabajo.
Asidúamente participaban los equipos en Formación Permanente especialmente diseñada para esta tarea educativa desde una Escuela de Educadores de la Comunidad encargada de programar para la innovación de la metodología, elevar la calidad de los centros, y extender un Modelo específico a través de propuestas a los Centros de una metodología de investigación acción aplicada a aquellos aspectos prácticos que desearan mejorar, elaborando cada equipo sus propios Proyectos de Mejora. Impartiendo cursos monografícos, y cursos de especialización tutorizados. Organizando Formación en el propio centro de acuerdo a los intereses y necesidades expresados por los equipos educativos.
Desde la Escuela de Educadores se impulsó y apoyó la elaboración, por toda la Comunidad Educativa, de los proyectos educativos. La elaboración del Proyecto Curricular por el Claustro, la puesta en marcha de los Consejos Escolares, la planificación educativa de los/as educadores, la formación específica de los Equipos de Atención Temprana, la formación específica de las Direcciones de Centro, etc.
La Comunidad de Madrid se hizo cargo de unas guarderías laborales, del INAS, de la Sección Femenina, de Cáricas, de cooperativas de padres y madres o/y de educadores. Habilitó y formó a las cuidadoras y estableció un plan de formación permanente para que su actualización científico y didáctica elevará la calidad de los centros. Mejoró las instalaciones y las dotaciones.. Hizo un convenio con los Ayuntamientos para dotar a nuestros pueblos y barrios de Escuelas Infantiles. Creó más escuelas y las primeras Casas de Niños . Se facilitó un apoyo a través de los Equipos de Atención Temprana con el fin de diagnosticar y atender desde el primer momento a las necesidades educativas especiales de nuestra infancia. Se apoyó a los Centros para que elaborasen comunitariamente sus Proyectos Educativos. Se apoyó a los Claustros en la elaboración de Proyectos Curriculares. La directora general era licenciada en historia, pero supo escuchar las demandas y sugerencias del sector, se buscó el apoyo de una excelente especialista, Maria Antonia Fernández, directora del INCIE. Eran tiempos recientes de la Junta Democrática y las/os militantes de partidos no se hacian la guerra, colaboraban, contribuían para crear y mejorar la Red Pública de Escuelas Infantiles y Casas de Niños. Fueron años de ilusión, estudio, reflexión, trabajo colaborativo.
La Comunidad de Madrid ha sido pionera y modelo europeo reconocido en materia de Educación Infantil. Las Escuelas y Casas de Niños de la Red Pública han sido altamente valoradas en Europa. El modelo que han venido desarrollando ha estado apoyado por un enfoque constructivista, una excelente dirección pedagógica, inspección de Escuelas, apoyo de Equipos de Atención Temprana y Formación Permanente del Profesorado.
Muchas escuelas de la Red han desarrollado excelentes procesos de investigación-acción publicados y de reconocida calidad. Se trataba de centros educativos para niños y niñas hasta los 6 años de edad que impartían la etapa completa de Educación Infantil. En el Primer Ciclo atendían al desarrollo del movimiento, el control corporal, las primeras manifestaciones de comunicación y lenguaje, a pautas elementales de convivencia y relación social y al descubrimiento del entorno inmediato. En el Segundo ciclo se procura que el niño/a aprenda a hacer uso del lenguaje, descubra las características físicas y sociales del medio en el que vive, elabore una imagen de si mismo positiva y equilibrada y adquiera los hábitos básicos de comportamiento que le permitan una elemental autonomía personal. Los contenidos educativos de esta etapa se organizan en áreas que se corresponden con ámbitos propios de la experiencia y desarrollo infantiles, siendo abordados a través de actividades globalizadoras de interés y significado para el niño/a. En todas las escuelas se integraban niños y niñas con necesidades educativas especiales que recibían atención psicopedagógica en el marco del currículo y las programaciones de centro y aula. El agrupamiento de edades se hacia teniendo en cuenta la edad. El máximo de plazas por aula era de :
Aula de bebés: 8 plazas
Aula de 1-2 años: 12 plazas
Aula de 2-3 años: 16 plazas
Aula de 3-4 años: 20 plazas
Aula de 4-5 años: 25 plazas
Aula de 5-6 años: 25 plazas
Por razones pedagógicas y organizativas podían realizarse agrupaciones heterogéneas. En cada grupo podían integrase niños con necesidades educativas especiales, ocupando dos plazas, originando su incorporación una disminución del número de niños y niñas.
El horario escolar general quedaba comprendido entre las nueve de la mañana y las dieciséis horas y treinta minutos. Se considera horario ampliado en las Escuelas el de siete treinta a nueve horas y de dieciséis a diecisiete treinta horas. La utilización del horario ampliado por parte de los niños exigía de los padres y/o tutores la justificación documental de la necesidad.
El personal encargado de niñas y niños, habilitado y/o en posesión de la diplomatura en magisterio (especialidad Educación Infantil), el ciclo formativo superior Educación Infantil, o técnico Jardines de Infancia, accedía a su puesto mediante Oposiciones que se convocaban regularmente, y las retribuciones que recibían eran superiores a las que Convenios Colectivos de enseñanza privada, concertada o privada, ofrecían por el mismo trabajo.
Asidúamente participaban los equipos en Formación Permanente especialmente diseñada para esta tarea educativa desde una Escuela de Educadores de la Comunidad encargada de programar para la innovación de la metodología, elevar la calidad de los centros, y extender un Modelo específico a través de propuestas a los Centros de una metodología de investigación acción aplicada a aquellos aspectos prácticos que desearan mejorar, elaborando cada equipo sus propios Proyectos de Mejora. Impartiendo cursos monografícos, y cursos de especialización tutorizados. Organizando Formación en el propio centro de acuerdo a los intereses y necesidades expresados por los equipos educativos.
Desde la Escuela de Educadores se impulsó y apoyó la elaboración, por toda la Comunidad Educativa, de los proyectos educativos. La elaboración del Proyecto Curricular por el Claustro, la puesta en marcha de los Consejos Escolares, la planificación educativa de los/as educadores, la formación específica de los Equipos de Atención Temprana, la formación específica de las Direcciones de Centro, etc.
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